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Sitio oficial del cantautor Álvaro Sinde

Letras

Se encuentran en orden cronológico descendente: primero están las más nuevas.

DEFECTOS

No siempre mi memoria
es excepcional.
A veces le reclamo
un dato y sale mal.
¿Vencedor en Rocroi?
¡Napoleón!
¿Canal de Panamá?
¡Junto a Bangkok!

Cuando menos lo espero
suelo desconfiar,
de las cosas, la gente,
de mi capacidad.
¿Aprobaré el examen?
¡Temo que no!
¿Me engañará el frutero?
¡Eso creo yo!

Mi despiste es tan grande
como mi distracción.
Mi mente queda en blanco
al entrar en una habitación.
¿Qué vine a hacer aquí?
¡Ya no lo sé!
¿Dónde está mi corbata?
¡Me la olvidé!

Pero mi peor defecto
es la vanidad.
Intento reprimirlo
con gran dificultad.
¿Qué idiomas habla usted?
¡El mío, francés e inglés!
¿Es que no habla alemán?
¡Cómo no! ¡Ése también!

Para eso es esta canción:
para ilustrar mis defectos
y así tenerlos a raya
o incluso acabar con ellos.


 

NO LO SOPORTO MÁS

Ya no soporto
más a mi hermano;
desde que compuso
la canción del verano
está inaguantable,
no hay quien lo resista
y encima el presumido
se cree un artista
Lo que más me revienta
es que gana millones
y yo aquí mientras tanto,
preparando oposiciones.

Ahora verá.
Voy a aprobar;
voy a convertirme en un notario de verdad.
Él ganará ahora
dinero a espuertas,
pero en poco tiempo la gente lo olvidará
Quizá yo no gane
tanto como él;
pero al principio; lo bueno vendrá después.
Me embolsaré
hasta el cinco por ciento
de operaciones con mi consentimiento
¡Siempre sentado!
Nada de bailes!
¡Nada de gritos
desaforados!

¡Lo alcanzaré!
¡Quiero lograrlo!
¡Esta vez sí
voy a aprobarlo
TODO!

Ahora soporto
más a mi hermano.
No ha vuelto a salirle la canción del verano.
Está razonable;
no dice tonterías,
y ha abandonado su habitual vaguería.
Ha de trabajar;
la vida es dura
y más para un músico de suerte un tanto oscura
A veces viene
para hacer escrituras
y me cuenta cosas de auténtica locura
Yo, tan tranquilo,
amasando dinero
y hasta ahora no he tenido
que ser muy cerdo
He de dejaros:
tengo una firma.
Son doce mil millones:
¡da para algunas birras!


 

EL DIABLO EN EL CUERPO

¿Nunca has sentido
la necesidad
de cometer diabluras
contra esta sociedad?

¿Nunca has tenido
unas ganas tremendas
de hacer travesuras
sin temer reprimendas?

¿De taponarle
el tubo de escape
a ese autobús
tan contaminante?

¿De colocarle
a esa motorista
un palo entre las ruedas
por pasarse de lista?

¿De gritar "¡Fuego!"
en pleno teatro
y ver cómo huye
el público espantado?

¿De desenchufarle
el ordenador
al tío del banco,
que te cobra un horror?

¿O de tirar
pendiente abajo
ruedas de tractor
con radios reforzados?

¿Y qué hay de untar
con supercola
la escalera del metro
a la primera hora?

¡Pues aguántate!
¡Piénsalo sólo!
¡Deja que el diablo
convenza a otro!
Sólo es divertido
si lo planeas;

si te atreves a hacerlo
¡verás qué feas
se te ponen las cosas!

¡Déjalo estar!
¡Conténtate con oírlo
e imaginar!

rojo: voz profunda, tentadora

azul: voz menos resonante, disuasiva, un poco nerviosa


 

DESDE QUE TE HAS IDO A PARÍS

Desde que te has ido a París
sigo pensando sólo en ti,
toda la noche y todo el día,
sin descansar, sin escribir.

Dices que llueve cada tarde,
que te deprime el cielo gris.
¡Ay, si supieras cómo luce
el mar celeste de Madrid!

Pero te ha deslumbrado el Louvre,
te ha fascinado el Quai d'Orsay.
Sólo has pateado veinte calles;
te queda aún mucho que ver.

De las francesas callas todo.
¡Ah perillán, mala señal!
Me tienen toda desvelada:
sé que para ellas no soy rival.

No sólo son mucho más guapas;
es que además hablan francés
con ese acento irresistible,
poesía y música a la vez.

¡Qué asco me da que sean tan altas,
que miren tan sin timidez,
que anden por ahí tan arregladas,
que exhiban tanta exquisitez!

Pero tú prueba a ligarte una.
Pronto verá cuán duro es
con tu francés balbuceante,
sin tener nada que ofrecer.

Verás que es mejor dejarlo.
¿Qué iba a salir?¡Cero total!
Y además tienes aquí alguien
dispuesto a ser siempre leal.

¡Déjate pues de francesitas!
¡Vuélvete ya para Madrid!
Alguien aquí te necesita;
alguien de angustia aquí se agita;
un corazón por ti palpita
desde que te has ido a París.


 

LO QUE IGNORO

 

He aprendido
logaritmos neperianos,
los cien huesos de las manos,
los embalses de Jaén.

He aprendido
capitales de naciones,
orbitales de electrones
y que es un adverbio “bien”.

He aprendido
églogas de Garcilaso,
de Trafalgar el fracaso,
los silogismos de Kant.

Tantas cosas que he aprendido
de tan poco me han servido
que una vez examinado
casi todas se han borrado

Todo este tiempo perdido
en cultivar el olvido
¿no podría haberlo empleado
en aprender otros temas
bastante más necesarios?

No conozco,
por ejemplo,
cómo educar a mis hijos,
cómo reparar un grifo,
cómo trabajar feliz.

He tenido
que estudiarme por mi cuenta
cómo declarar a Hacienda
y volver a sonreír.

No sé cómo
comprender una mirada,
llevar una vida sana,
o acercarme a los demás.

Aún ignoro
cómo decidir mi voto,
sacar jugo a los ahorros
o filtrar la información.

¡Quién supiera
administrar una casa,
mantener a su pareja,
llevar bien la frustración!

Dicen que la vida enseña
y, en verdad, cuando hace falta,
podemos salir del paso,
quizás con la frente alta.

Mas siempre queda la duda,
la sensación de chapuza,
un “Si lo hubiera sabido
¡qué bien podría haber salido!”


 

NO VAYA A MÍ

No vaya a mí, os lo ruego,
no vaya a mí.
No vaya a mí, gran cielo,
no vaya a mí.

Desgracia, sufrimiento,
no os acerquéis.
Sombras de pesadilla,
no me toquéis.

No vaya a mí, os lo ruego,
no vaya a mí.
No vaya a mí, gran cielo,
no vaya a mí.

Quiero vivir sin penas
y ser feliz.
No pienso haceros caso,
quiero reír.

Resistiré al fracaso
y a la enfermedad,
pero si no me vienen
tanto mejor será.

Que no les toque a otros
lo que me ha de tocar,
mas que lo malo pase
sin llegarme a rozar.

Soñar no cuesta nada.
“Pedid y se os dará.”
Tal vez mientras lo cante
el sueño durará.

No vaya a mí, os lo ruego,
no vaya a mí.
No vaya a mí, me niego a
que vaya a mí


 

LA CALÓ

¡Va a venir!
¡Ya se acerca!
¡Ay, que llega!
¡Está en la puerta!
¡Ya está aquí,
ya llegó!
¡Nos invade
la caló!

El aire acondicionado
de nuevo se ha estropeado.
No ha podido resistirlo,
hay calor para fundirlo.
Allá abajo hierve el suelo,
pues se nota el borboteo,
se huele a rueda quemada
y se oyen gritos de cabreo.

¡Ya está aquí,
ya llegó!
¡Nos azota
la caló!

Los cajeros automáticos
del calor están apáticos.
No te dan ni una peseta
y se tragan la tarjeta.
Este ambiente vuelve loco
al resto de ordenadores:
se bloquean, pierden datos
e incluso cosas peores.

¡Ya está aquí,
ya llegó!
¡Nos aplasta
la caló!

Del grifo no sale gota,
las restricciones se notan.
Chorros brotan de la frente
como si fuera un fuente.
Hace un sol tan implacable
como Hacienda ante el moroso.
Proliferan los incendios,
dormir se vuelve penoso.

¡Ya está aquí,
ya llegó!
¡Nos ahoga
la caló!

En huelga de caídas ramas
se encuentran todas las plantas.
Viniendo hacia aquí he encontrado
hombres del tiempo colgados.
Anunciaron un descenso
del calor para este lunes.
¡Tal metedura de pata
no puede quedar impune!

-- Música del estribillo--

Ten paciencia,
sé que es duro,
pero un día
se dirá:
“¡Ufff, por fin!
¡Ya pasó!
¡Ya se fue
la caló!”


 

DE NUEVO HA VENIDO
(villancico)

E
s De nuevo ha venido,
t de nuevo está aquí.
r De nuevo ha venido,
i de nuevo está aquí.
b Ha llegado el día:
i la Virgen María
l ha parido un niño
l en un portal vil.
o

La gente está alegre,
las caras risueñas,
los ojos alzados
hacia las estrellas.
El mundo sonríe,
llegó Navidad.
Bienvenida sea,
trae felicidad.

Estribillo

Abraza a tu hermano,
perdona al que odias,
rebose tu alma
de paz y de gloria.
Únete a nosotros,
celebra este día
con cantos y loas,
con paz y alegría.
No dejes a nadie
fuera de la fiesta,
que todos compartan
esta buena nueva.

Estribillo

El Niño ha nacido,
vamos a adorarle.
Llevemos de obsequio
la ausencia de nadie,
la dicha de todos,
la paz en la Tierra,
el final del Hambre,
del Odio y la Guerra.
Vayamos al Niño
con almas de niño,
puras e inocentes,
limpias cual armiño.


 

KAMP

Hans mira distante el campo: hay lucha allá abajo:
un hombre acaba
de matar a otro;
muchos más han caído en el polvo.

Nadie grita,
nadie habla;
todos llevan la boca
amordazada
y los rostros cubiertos
por negras máscaras

Han venido a matarse,
no a hacer alianzas;
han venido a cazarse
como alimañas.

Entre dunas y arenales,
entre encinas y olivares,
entre mangos y baobabes,
entre nieves y glaciares,
entre roca y pedregales,
han venido a acosarse
como animales;
han venido a matarse
y a suicidarse.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Ni ellos lo saben.